martes, marzo 28, 2006

Fair play & dirty play (juego limpio y juego sucio)

En una vereda, el entrenador de Independiente, Julio César Falcioni, quien el domingo le preguntó al juez, tapándose la boca para que las cámaras de TV no le lean los labios, si su colega de Banfield, Carlos Leeb, realmente había sido golpeado por un proyectil arrojado desde la platea Roja o si simulaba, en una actitud despreciable desde donde se lo mire, justificando la agresión porque si Leeb no hubiera provocado "le hubieran pegado en la nuca y no en la cara". Enfrente se encuentra César Delgado. El delantero del Cruz Azul mexicano, chocó el sábado con el arquero del Necaxa y el árbitro cobró penal. Pero el Chelito, lejos de sacar ventaja, se levantó enseguida y le dijo al juez que no había habido falta, con lo cual la sanción no fue convalidada. Parece mentira que haya que resaltar cuestiones tan sanas como las del ex jugador de Rosario Central, pero la realidad es que la trampa está instaurada en el fútbol, aunque últimamente pequeños destellos de buena fe nos iluminan el camino y nos permiten soñar con un deporte más sano y menos ventajero. Me olvidaba un detalle: además de avisarle al juez que no había sufrido penal, el Chelito marcó dos goles y su equipo ganó 3 a 1.